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LA CARNE Y LA SANGRE ¿NO ENTRARAN AL CIELO?

La carne y la sangre ¿no entrarán al cielo? 1ra de Corintios 15:30. “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.” Es frecuente ver como este versículo es usado para dar a conocer la creencia de que la carne y la sangre no pueden entrar al cielo; con esto no sólo limitan la existencia de seres con carne y sangre a esta tierra, sino que ningún ser humano puede entrar al cielo. ¿Realmente es esto a lo que se refiere este versículo? ¿Qué otra consecuencia tendrá el creer que la carne y la sangre no entran al cielo? Se hace necesario que con mucho cuidado se revise lo que implica esta afirmación, pues quizá puedan inclusive querer llegar a invalidar el evangelio de salvación y perdón de pecados de la misma manera que los judíos en la antigüedad llegaron a invalidar el mandamiento de Dios por las tradiciones. “Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios ...

LA IMAGEN DEL CREADOR

La Imagen del creador. Génesis 9:6. “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.” Toda creación tiene la imagen de   su creador, todo descendiente lleva la imagen de su progenitor. Siempre se cumplirá este principio, pues así lo estableció el mismo Dios. Cuando Dios creó al hombre, al primer Adán, lo creó a su imagen y semejanza. ¿Qué fue Adán con respecto a Dios? Su creación. Adán fue, o trajo la imagen de Dios. Cuando Dios se refiere a la raza o especie humana lo hace con la expresión hombre. “…porque a imagen de Dios es hecho el hombre.” Génesis 9:6. Y es Adam el referente de ese raza humana. Pero ¿Sólo el hombre? ¿Trajo Eva la imagen de Dios? Si; el principio es que la creación o lo creado tiene la imagen de su creador, entonces sin duda alguna Eva también trajo la imagen de Dios, puesto que dice: “ Varón y hembra los creó ; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que...

EL FIN DE NUESTRA FE

El fin de Nuestra Fe 1ra de Pedro 1:3-9 “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la  salvación de vuestras almas...